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Malmö: pádel, baños de mar y un puente hasta Dinamarca

La tercera ciudad de Suecia es compacta, ventosa y está discretamente entregada al pádel. Un fin de semana largo de pabellones junto al puerto, chapuzones en agua fría y cocina de Escania.

Resumen

A Malmö se la describe a menudo como el lugar donde el pádel sueco se siente más en casa. Es una ciudad llana y cómoda para ir en bici a orillas del Øresund, tan pequeña que se cruza en veinte minutos, y los pabellones que surgieron durante el boom del pádel en Suecia están metidos en barrios normales en lugar de desterrados a polígonos comerciales. Para quien viene a jugar, eso hace que el viaje sea especialmente fácil: jugar, pedalear, nadar, comer y vuelta a empezar.

Cómo llegar y moverse

El gran aeropuerto más cercano es el de Copenhague, al otro lado del agua, en Dinamarca. Los trenes cruzan directamente el puente del Øresund hasta Malmö Central en unos veinte minutos, y cada vez que lo haces sigue pareciendo una pequeña maravilla. Lleva pasaporte o DNI, porque los controles en el paso van y vienen.

Una vez en la ciudad, alquila una bici. Malmö está hecha para pedalear, con carriles anchos y distancias cortas, y puedes llevar el paletero a la espalda hasta casi cualquier club sin complicaciones.

Dónde alojarse

- Västra Hamnen, el Puerto Oeste, es moderno, luminoso y está junto al mar. Aquí está Västra Hamnen Padel, a un paseo corto del Turning Torso y de la playa de Ribersborg. - Gamla Staden y Lilla Torg te dejan entre las plazas antiguas, los cafés y los restaurantes, a diez minutos en bici de casi todas las pistas. - Limhamn, al suroeste, es más tranquilo y residencial, con un viejo puerto pesquero y Limhamn Padelhall, un club de cuatro pistas en una antigua nave de una fábrica de cal, con socios simpáticos y una cafetería donde merece la pena quedarse.

El nivel y cómo encontrar partido

La cultura del pádel en Suecia funciona con apps de reservas y partidos abiertos, y Malmö no es una excepción. Los niveles se toman en serio, así que regístrate con honestidad y encontrarás partidos equilibrados casi todos los días de la semana. El estilo local es enérgico y ofensivo: muchos remates, manos rápidas en la red y un poco menos de paciencia desde el fondo de la que verías en España.

Si quieres una sesión para ajustarte, Oskar Nyström entrena en Västra Hamnen Padel y trabaja tanto con suecos y daneses como con visitantes, con especial atención a la técnica y la defensa. Una hora al principio del viaje basta para adaptarte al cristal rápido de las pistas cubiertas, donde la bola sale de la pared del fondo más baja que en las pistas exteriores.

Las pistas suelen costar unas 500 coronas por reserva, a repartir entre cuatro. Las primeras horas de la mañana y la hora de comer son más fáciles de conseguir que la franja de después del trabajo, a partir de las 17:00 más o menos.

Cuándo ir

De mayo a septiembre es el momento ideal. Los días de verano son largos y suaves, a menudo en torno a 21 °C, y la luz dura hasta bien entrada la noche, así que puedes jugar a las seis y bañarte después. Los inviernos son oscuros y rondan el punto de congelación, con muchos días grises y húmedos, pero como casi todo el pádel de Malmö es en pista cubierta, las pistas se juegan igual en enero que en junio. Una visita en invierno simplemente cambia la playa por la sauna.

Fuera de la pista

El ritual que define Malmö es la casa de baños fríos de Ribersborg: un muelle de madera que se adentra en el mar, con saunas separadas y escaleras que bajan al agua. Después de una sesión dura no hay mejor recuperación, y los locales la usan todo el año.

Por lo demás, pasea por Slottsparken y Kungsparken hasta el viejo castillo, curiosea entre los puestos y cafés de Möllevångstorget y come como se come en Escania: pescado ahumado, patatas nuevas, buen pan y verdura de temporada. Malmö tiene además una famosa debilidad por el falafel, que es un almuerzo de lo más razonable después de jugar.

Si te sobra un día, vuelve en tren por el puente hasta Copenhague, o sube por la costa hasta Lund para ver su catedral y sus calles estudiantiles.

En resumen

Vuela a Copenhague, cruza el puente en tren y alquila una bici. Alójate en Västra Hamnen, reserva las pistas en las apps con unos días de antelación y deja la franja de después del trabajo para cuando ya le hayas cogido el truco. Juega por la mañana, siéntate en la sauna por la tarde y deja hueco para la cena. Malmö premia el ritmo pausado, que es justo como debería sentirse un fin de semana de pádel.